lunes

Caminábamos uno al lado del otro. Vos recién llegabas de un viaje al exterior. Yo analizaba cada minúsculo detalle, como siempre, almacenaba todo. Y entre las cosas que me acuerdo está la forma en la que se movía tu pelo. Lo tenías un poco más largo, y más rubio. Era distinto. Pero era tu sonrisa. Estiré mi mano y te pedí permiso sin palabras para enredar mi meñique en el tuyo. Era extraño, porque a medida que juntábamos nuestros brazos, se proyectaba sobre ellos una obra de arte hermosa como la podrías ver vos, y tanta otra mucha gente que caminaba por ahí intentaba analizarla. Yo quería entender qué pasaba, es normal. Igual no hacía falta entender mucho.. yo siempre quiero ponerle más palabras, y vos te reías de mi.

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