miércoles

Ella toma el ascensor a la mañana, sin temor a que se caiga. Baja en el 3º piso y toca con dos golpes a la puerta, se abre, y entra Mariel. Mira alrededor y se dirije a uno de los cuartos. No sabe que el capitán no camina tras ella, y avanza sola.
Detrás de la puerta se esconde su victimaria. Ariel viste lencería y su cuerpo perfecto se acerca a Mariel.
- Sos muy débil... ¿estás segura de que querés estar acá?
Mariel no contesta. La observa, Ariel se ve preciosa, confiada, sonriente. Su ropa, negra; su piel, pálida. No lleva marcas -nadie marca jamás a la fría Ariel.
- Vas a salir lastimada... -dice con voz filosa. Mariel todavía calla.- Dejame sola con él. Te lo digo porque quiero protegerte. - Mariel se queda en silencio.
Ariel no habla demasiado. Extrae de un lado de su corset algo metálico, y lo deja a la vista. Mariel ve el resto de sangre en el filo, y si bien no se sorprende, habla.
- Lo lastimaste.
- ¿Y?
- ¿Para eso querés que te deje sola con él? ¿Para seguir lastimándolo?
- No, bonita, no. Es más seguro, en serio. Para tu propio bien. Lo que quiero mostrarte con esto, es que yo puedo lastimarlo también. Y vos probablemente no.
- Vos podés lastimarlo porque estoy yo acá. Sino serías una más.
- ¿Una más? Claro.. una más que habla como él, que siente como él, que lo entiende. No tenés idea de lo importante que es que te entiendan en estos casos.
Mariel calla otra vez. Una lágrima cae por su mejilla.
- Te estás metiendo con cosas que no podés manejar. Dejámelo a mi, que soy su par.
- Él me eligió a mi como par en primer lugar.
- Eso dijo... pero te eligió sólo cuando me vio.
- Mentís. Son cosas distintas. ¡Mentís! - Mariel insiste, y empieza a desesperarse.
- La única que se miente sos vos... yo, igual que él, tengo las cosas claras. Sé lo que quiero. Si te pregunto ahora, a vos, qué querés... ¿me podés responder?
Mariel suspira. Deja caer algunas lágrimas más, y corre la vista. -Quiero hacerlo feliz.
- JA! ¿Y vos?
- ¿Yo qué?
- Te va a lastimar, sabelo.
- ¿Y?
- Bonita... hablás de incondicionalidad... - Ariel toma el arma, y con hábiles movimientos logra que Mariel quede recostada en su regazo. Ambas sobre la cama. - La incondicionalidad va a matarte... ¿sabés cuando? Right now, my darling, right now.
El filo corta la piel y derrama la sangre. Mariel llora en silencio, Ariel sonríe.
- Entendé que también es por su bien. Así no va a tener qué sentir. Si vos morís, entonces puede dedicarse completamente a placeres de otro tipo... y de eso me encargaré yo. El cariño no siempre es necesario...
- En... ningun... momento, dije incondicionalidad.
- Lo pensaste. Sabés que estás tan devoted to him, que harías lo que fuera por él. ¿Y sabés por qué no te defendés de mi? Porque sí sabés que lo hago feliz. Porque querés que la pase bien... y a vos no te gusta que lo lastime, no... pero sos consciente de que a él sí le gusta, y entonces me dejás. Te lo agradecería si fuera mi estilo. Pero la verdad, creo que todo se consigue, hermosa.
Su respiración se dificulta, su visión se nubla, Mariel cierra los ojos.
- Eso... no veas, mejor no veas cómo lo lastimo. Mejor andate ahora, que todavía es temprano.. cantá tus palabras de amor para él, decí todos los 'te amo' que quieras... pero dejame hacerlo feliz. Vos podés quedarte en tu dolor mientras te lastima(mos). También vas a ser feliz.
- No--
- ¿Qué más querés?
- Quiero.. hacerlo feliz.. ya ... te lo dije.
- Él no se va a dar a vos. Le venís re bien. Mirate nomás, cómo te dejás matar porque sabés que tengo razón y que no servís para nada más que interrumpir su felicidad. ¿Querés hacerlo feliz? Dejame entonces que te saque del medio. Te prometo que si llora la va a pasar bien.
- Duele.
- ¿Sí? ¿...y?
- Igual... a él.
Ariel ríe, orgullosa. Mariel niega con la cabeza.
- ¿Seguís creyendo que no quiere intentar?
- Te podría jurar que vi con mis propios ojos cuando borró la palabra 'crecer' de su diccionario.
¿Por eso podés lastimarlo? ¿Porque no dejás de ver sus dificultades? Si vieras lo bueno que tienen los demás... te considerarías una basura y no soportarías tu propia existencia... Self-sufficient.. necesitás creer que sos la mejor.. Mariel piensa y en sus labios se dibuja una sonrisa de alivio. La sangre dejó de correr y ahora sigue recostada sobre sus sábanas.
Ariel se levantó al oírlo llegar. Él entra a la habitación y las mira a ambas.

Yace una mujer recostada sobre la cama, con el filo en su mano y vestida en lencería. En su cuello hay un corte bastante profundo, y la sangre, aunque ya no brota de la herida, decora su piel. Sus ojos muestran una mezcla de vacío y satisfacción.

- Te amo... - susurra. Todavía respira. He stays still.



[conste que pensaba terminar esto con "Y así Mariel murió." y no pude.]

1 comentario:

  1. No dejarla morir, ya es un paso. Sin embargo,existen múltiples e iguales lastimosas maneras morir de amor (desgraciadamente).
    Increíblemente real tu diálogo.

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