sábado

Dejé de apagar la tristeza con besos ajenos
cuando encontré mi lluvia.

Los besos ajenos se sienten fríos
-más fríos que tus besos cuando eran ajenos-.

Tenés olor a estar en casa,
y lo demás no importa.

Las gotas de lluvia me dejan a veces
van a besar otros rostros
Pero otras tormentas no queman igual,
no recorren mi piel con la misma dulzura,
no se mezclan con las gotas que caen de mis ojos.

Mi cuerpo es de esa lluvia
y la distancia que invento entre mi piel y otra piel
desaparece cuando es tu piel.

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