El pánico de ahogarte en mis mares
de palabras, de emociones,
El miedo de perderte
entre las olas,
votaron por mí y te mentí,
Amor.
Te dije que vos no eras,
nos engañé a ambos en juegos
de palabras frías
de olas de arena,
de caminos vacíos.
Me quedé quieta.
Helada
en el vértice
entre tu isla y mi isla.
Para no perderme
de vos
dejé que te volvieras musa
de casi todas mis poesías,
Cuando en realidad...
(A veces me ato a la gente
para no perderla
y me pierdo)
Quisiera soltarte
dejar que no me invada cada uno de tus pasos
que camines hacia donde quieras
y no darme cuenta.
Pero tus besos, tus voces,
tus silencios,
las partículas de oxígeno que te alimentan...
todas, todo,
me vuelve a mi, impregnado de vos.
Me envuelve,
me asalta y me ata.
A veces me odio
por disfutar la presión de las cadenas.
martes
viernes
Gracias...
Quizás sin los quilómetros de autopista que me alejaban de mi mundo, sin las paredes que delimitaban lo posible, sin las luces que me atraían hacia una habitación sin ventanas, no hubiera conocido su mundo. Su mundo que ahora también es mi mundo.
Cosas como un corset, tachas (me acuerdo cuando tuve mi primera pulsera de tachas, 15 años, la primera vez que veía una cosa así fuera de la pantalla, créanme), cadenas (fuera de las de la hamaca, que sí las conocía), cualquier tipo de ganchos (ganchos!), polleras (que no fueran de nena, o las del colegio o las de puta a lo animal print, de esas sí existían), hebillas, fajas, camperas de cuero (cuero! qué es eso?! ah, lo que usan las personas grandes y ricas), esmaltes de otros colores que no fueran ni durazno ni rosita, delineador... DELINEADOR, ¿qué es eso por dios? (la primera vez que usé delineador tenía 12 años, no puedo explicar la cosquilla que me hizo, y fue para disfrazarme de china para una puesta en escena..., me tenía q hacer los ojos achinados, terminé llorando y el delineador all over my face. [igual lloraba por otra cosa]), labiales oscuros, ropa oscura... todo ni siquiera 'lejos', todo 'inexistente'. No sé si se llega a sentir cómo se sentía.
Pero algunas cosas sí existían. Existía la verdad (mi verdad, distinta a la de los demás, probablemente la verdad de ciertos libros, ciertos personajes). Existía interesarse realmente por lo que preocupa a una persona, existía el querer aprender, querer saber. Existía el no preocuparse por cuánto engorda la comida que uno quiere comer si está rica. Existía lo competitivo, la lucha por poder más que, por simplemente poder. Se podía (yo podía) contemplar una hormiga y ver la humanidad en ella, intentar ponerlo en las palabras -escasas, primitivas quizás- que conocía en ese momento. Tratar de conjugarlo y mejorar a partir de mí misma, porque era la loca y, micaela, dejá de romper las pelotas.
Quizás cuando te conocí vi todas esas cosas que yo conocía en mí, que me hacían la loca, y que si ustedes también... entonces por lo menos no era la única loca.
Quizás cuando te conocí creí que habrías salido de una de esas pantallas, que si encima compartías mi verdad, si encima tenías otras verdades que yo podía compartirte, entonces... entonces quizás sí existía eso tan irreal. Sí era posible vestirse de cierta manera, tener ciertos gustos.
Quizás podía volverme única para mi misma, sin tener 'modelo a seguir' en alguno de ustedes, y ser única tanto allá como acá. Allá era fácil. Alcanza con tomar su estética y mostrar mis ideales. (Por lo general es así, si se condicen tu estética con tus ideales entonces sos una loca y listo). (Mi problema de siempre es que intentaba tener la estética de otros con ideales propios, y terminaba siendo una gelatina sin sabor.)
Acá volverme única (al menos para mi misma, creo que es lo que cuenta) me costó/cuesta bastante más. Y probablemente, como dijiste en algún momento, "te parecés cada día más a él, mirá como eras al principio y mirate ahora, toda vestida de negro." Algunos me dieron permisos más visibles que otros.
En mis dibujos mi pelo era azul (todavía no me había teñido nunca pero sabía que en algún momento lo haría), mi ropa azul oscura y negra, y usaba una cadena de cinto. Y botas. En la realidad, jeans, t-shirt y zapatillas. Y el pelo así como estaba, ni corte... por lo que me importaba la realidad, mi realidad imposible estaba en los escritos, estaba en los sueños, estaba en mis manos, en mi tinta.
Por eso Gracias. Ahora sí la estoy viviendo.
(las segundas personas son casi todas diferentes)
Quizás sin los quilómetros de autopista que me alejaban de mi mundo, sin las paredes que delimitaban lo posible, sin las luces que me atraían hacia una habitación sin ventanas, no hubiera conocido su mundo. Su mundo que ahora también es mi mundo.
Cosas como un corset, tachas (me acuerdo cuando tuve mi primera pulsera de tachas, 15 años, la primera vez que veía una cosa así fuera de la pantalla, créanme), cadenas (fuera de las de la hamaca, que sí las conocía), cualquier tipo de ganchos (ganchos!), polleras (que no fueran de nena, o las del colegio o las de puta a lo animal print, de esas sí existían), hebillas, fajas, camperas de cuero (cuero! qué es eso?! ah, lo que usan las personas grandes y ricas), esmaltes de otros colores que no fueran ni durazno ni rosita, delineador... DELINEADOR, ¿qué es eso por dios? (la primera vez que usé delineador tenía 12 años, no puedo explicar la cosquilla que me hizo, y fue para disfrazarme de china para una puesta en escena..., me tenía q hacer los ojos achinados, terminé llorando y el delineador all over my face. [igual lloraba por otra cosa]), labiales oscuros, ropa oscura... todo ni siquiera 'lejos', todo 'inexistente'. No sé si se llega a sentir cómo se sentía.
Pero algunas cosas sí existían. Existía la verdad (mi verdad, distinta a la de los demás, probablemente la verdad de ciertos libros, ciertos personajes). Existía interesarse realmente por lo que preocupa a una persona, existía el querer aprender, querer saber. Existía el no preocuparse por cuánto engorda la comida que uno quiere comer si está rica. Existía lo competitivo, la lucha por poder más que, por simplemente poder. Se podía (yo podía) contemplar una hormiga y ver la humanidad en ella, intentar ponerlo en las palabras -escasas, primitivas quizás- que conocía en ese momento. Tratar de conjugarlo y mejorar a partir de mí misma, porque era la loca y, micaela, dejá de romper las pelotas.
Quizás cuando te conocí vi todas esas cosas que yo conocía en mí, que me hacían la loca, y que si ustedes también... entonces por lo menos no era la única loca.
Quizás cuando te conocí creí que habrías salido de una de esas pantallas, que si encima compartías mi verdad, si encima tenías otras verdades que yo podía compartirte, entonces... entonces quizás sí existía eso tan irreal. Sí era posible vestirse de cierta manera, tener ciertos gustos.
Quizás podía volverme única para mi misma, sin tener 'modelo a seguir' en alguno de ustedes, y ser única tanto allá como acá. Allá era fácil. Alcanza con tomar su estética y mostrar mis ideales. (Por lo general es así, si se condicen tu estética con tus ideales entonces sos una loca y listo). (Mi problema de siempre es que intentaba tener la estética de otros con ideales propios, y terminaba siendo una gelatina sin sabor.)
Acá volverme única (al menos para mi misma, creo que es lo que cuenta) me costó/cuesta bastante más. Y probablemente, como dijiste en algún momento, "te parecés cada día más a él, mirá como eras al principio y mirate ahora, toda vestida de negro." Algunos me dieron permisos más visibles que otros.
En mis dibujos mi pelo era azul (todavía no me había teñido nunca pero sabía que en algún momento lo haría), mi ropa azul oscura y negra, y usaba una cadena de cinto. Y botas. En la realidad, jeans, t-shirt y zapatillas. Y el pelo así como estaba, ni corte... por lo que me importaba la realidad, mi realidad imposible estaba en los escritos, estaba en los sueños, estaba en mis manos, en mi tinta.
Por eso Gracias. Ahora sí la estoy viviendo.
(las segundas personas son casi todas diferentes)
domingo
Qué perfectas que son las cosas con el tiempo.
Qué hermoso que fue esa sola tarde,
Las lágrimas saladas
la niña guardándolas en su boca.
Se contamina el presente de autores,
ruidos que ensordecen, nubes de humo,
el pasado está lleno de recuerdos
que se vuelven preciosos...
Qué intactos parecen tus besos del principio,
deliran mis fantasmas, inventan
otros besos, más-o-menos parecidos,
a tus besos de ayer...
Tan distintos de tus besos de hoy, son
esos besos del pasado, transformados,
pulidos por el tiempo y a lo lejos va quedando
un beso único, que llora.
Pero las lágrimas pasadas también son bellas.
Cuán perfecto es que llorara sola en el pasillo,
cuán exacto que nunca volviste por ella...
Escribió su libreto con tinta transparente.
Cuando te esperaba y no viniste,
cuando viniste y yo no estaba.
Errores del tiempo que él mismo
se encarga de corregir,
El pasado brilla y me ilusiona,
me llora y mi dolor todavía no vino.
El pasado intacto, artista de las cosas,
deformador de recuerdos,
dejalo así que te quedó precioso,
aquellos eran tan buenos tiempos,
y el presente te consume,
y el pasado se divierte.
Qué hermoso que fue esa sola tarde,
Las lágrimas saladas
la niña guardándolas en su boca.
Se contamina el presente de autores,
ruidos que ensordecen, nubes de humo,
el pasado está lleno de recuerdos
que se vuelven preciosos...
Qué intactos parecen tus besos del principio,
deliran mis fantasmas, inventan
otros besos, más-o-menos parecidos,
a tus besos de ayer...
Tan distintos de tus besos de hoy, son
esos besos del pasado, transformados,
pulidos por el tiempo y a lo lejos va quedando
un beso único, que llora.
Pero las lágrimas pasadas también son bellas.
Cuán perfecto es que llorara sola en el pasillo,
cuán exacto que nunca volviste por ella...
Escribió su libreto con tinta transparente.
Cuando te esperaba y no viniste,
cuando viniste y yo no estaba.
Errores del tiempo que él mismo
se encarga de corregir,
El pasado brilla y me ilusiona,
me llora y mi dolor todavía no vino.
El pasado intacto, artista de las cosas,
deformador de recuerdos,
dejalo así que te quedó precioso,
aquellos eran tan buenos tiempos,
y el presente te consume,
y el pasado se divierte.
miércoles
Muy 'a veces' son los besos. La mayor parte de las veces son los hilos que conectan nuestro cerebro con los labios, lo que sentimos con lo que hacemos. A veces no sentimos... y hacemos. Pero por lo general si sentimos hacemos, y ahí mezclamos todo. Y entonces hacer algo indica un cambio, algo que dejó de ser igual... para alguno de los lados. Pero el otro lado hace por hacer, sin sentir, y nosotros esperamos ese momento en el que nos demos cuenta qué cambió, en el que podamos gritar felicidad porque no somos los únicos ingenuos que se dejaron afectar por eso que pasó. Para no sentirnos solos, para no tener que decidir si nos resultamos graciosos o nos damos lástima.
Él te dio un beso, y para el segundo beso vos ya veías a tus nietos correr por el patio. Te perdiste del beso... y ya está, si todavía recordás cómo se sintió tenés suerte- al menos te acordás de la mitad. ¿Qué sintió él? Andá, preguntale.
¿Notaste que volvieron de la mano a casa? ¿Cómo se sentía su piel? No... no su piel mientras hacían el amor. Eso pasó en tu cabeza y él todavía no quiere hacer el amor. Primero quiere sostener tu mano. Primero quiere acercarse a vos.
No podés responderme porque no sabés. Porque la piel de su pecho y sus hombros estaba cálida en tu mente. La mano de quien camina a tu lado está fría... tiene frío y si estuvieras ahí, sabrías que quiere que lo abraces.
...se mata la confianza que estuvo ahí alguna vez. Que antes de ese beso fue la normalidad de dos personas que se querían. Pero que después... quién sabe después. Y nos retorcemos para encontrarle una explicación a la fruncida de ceño, el doble parpadeo, el vestigio de sonrisa, el cansancio o felicidad de nuestro interlocutor. ¿Y si después no te quiere más? ¿Y si él no pensaba lo mismo que vos? Nos esforzamos en pensar lo mismo que él... y no llegamos a sentir la mitad de la sorpresa de cuando realmente estamos sintiendo lo mismo. Saber si el cambio va a ocurrir o no, si el mundo dejó de girar para él tanto como para nosotros... ¿en qué piensa? ¿me buscará? ¿lo tengo que buscar yo?... Demostrame que hubo un cambio, mi amor, que quiero decirte así sin tener miedo de que ya no me quieras, de que nunca me hayas querido, de que sea todo fantasía mía.
Nunca dejaste de fantasear... y lo peor es que sabés que si hubieras estado ahí, realmente estado ahí, no te cabrían dudas. Y después no te caben dudas de los momentos en los que estás, pero cuando no estás te asusta, y te encerrás, y te quedás encerrada... y te volvés hacia los besos que ya no te acordás si fueron o si vos pensaste que iban a ser. Y los culpás de hacerte reconsiderar las cosas, controlar que no estés olvidándote puntos de vista, que no estés malinterpretando una situación. Cambiaron las cosas y podés percibirlo, ¿pero para qué lado cambiaron? ¿Por qué cambiaron? ¿Por qué no podemos portarnos como si fueramos amigos y besos y amarnos? Entrar en esta categoría social de "noviazgo" nos convierte en esclavos de un debería, nos confisca las sorpresas que antes se daban tan fácil, que no "tenían por qué" estar ahí.
Construimos una vez un puente, un puente valiosísimo, un puente que brillaba como si estuviera hecho de rayos de sol. Admirábamos cada momento en el que una nueva pieza (por pequeña que fuera) era agregada a nuestro puente, y amábamos poder comunicarnos con la isla que era el otro. En un momento nos dijeron que esos que parecían rayos de sol lo eran realmente. Entonces cada piedrita, cada trozo de madera, cada figura tallada en nuestro puente, cordon o columna que lo sostuviese... ¿qué valía, si teníamos rayitos de sol? Sí, estaban ahí. Eran necesarias para la existencia de nuestro puente. ¡Pero había rayitos de sol! Ante ésos, las demás cosas se volvían insignificantes por sí mismas- pero necesarias. ¿Y ahora qué hacemos, amor? De repente empecé a decirte así... supongo que porque, bueno, las amistades no tienen rayitos de sol. Y no, bueno, no, no eran rayitos de sol lo anterior. Eran parecidos.
Tonta.
Quisimos cuidar eso que ahora sabíamos que eran rayitos de sol. Y lo perdimos en el intento de conservarlo... por dejar de prestarle atención a las piedritas, la madera, las sogas y columnas. El puente de rayitos de sol no se sostiene por sí solo. Y el puente sin rayitos de sol es diferente... quizás pasa a parecerse más a los demás puentes.
Un noviazgo está hecho de te-amos y besos. Y visitas a ciertas horas cada ciertos días. Y amores y encuentros físicos, emocionales y psicológicos de diversos tipos. ¿Y en qué se diferencia de una amistad? ¿En que los rayitos de sol tienen título de rayitos de sol?
Buscamos algo que haya sido el detonante. Eso que nos llevó a considerar las cosas, a ver que algo era diferente. Sólo muy 'a veces' son los besos.
Él te dio un beso, y para el segundo beso vos ya veías a tus nietos correr por el patio. Te perdiste del beso... y ya está, si todavía recordás cómo se sintió tenés suerte- al menos te acordás de la mitad. ¿Qué sintió él? Andá, preguntale.
¿Notaste que volvieron de la mano a casa? ¿Cómo se sentía su piel? No... no su piel mientras hacían el amor. Eso pasó en tu cabeza y él todavía no quiere hacer el amor. Primero quiere sostener tu mano. Primero quiere acercarse a vos.
No podés responderme porque no sabés. Porque la piel de su pecho y sus hombros estaba cálida en tu mente. La mano de quien camina a tu lado está fría... tiene frío y si estuvieras ahí, sabrías que quiere que lo abraces.
...se mata la confianza que estuvo ahí alguna vez. Que antes de ese beso fue la normalidad de dos personas que se querían. Pero que después... quién sabe después. Y nos retorcemos para encontrarle una explicación a la fruncida de ceño, el doble parpadeo, el vestigio de sonrisa, el cansancio o felicidad de nuestro interlocutor. ¿Y si después no te quiere más? ¿Y si él no pensaba lo mismo que vos? Nos esforzamos en pensar lo mismo que él... y no llegamos a sentir la mitad de la sorpresa de cuando realmente estamos sintiendo lo mismo. Saber si el cambio va a ocurrir o no, si el mundo dejó de girar para él tanto como para nosotros... ¿en qué piensa? ¿me buscará? ¿lo tengo que buscar yo?... Demostrame que hubo un cambio, mi amor, que quiero decirte así sin tener miedo de que ya no me quieras, de que nunca me hayas querido, de que sea todo fantasía mía.
Nunca dejaste de fantasear... y lo peor es que sabés que si hubieras estado ahí, realmente estado ahí, no te cabrían dudas. Y después no te caben dudas de los momentos en los que estás, pero cuando no estás te asusta, y te encerrás, y te quedás encerrada... y te volvés hacia los besos que ya no te acordás si fueron o si vos pensaste que iban a ser. Y los culpás de hacerte reconsiderar las cosas, controlar que no estés olvidándote puntos de vista, que no estés malinterpretando una situación. Cambiaron las cosas y podés percibirlo, ¿pero para qué lado cambiaron? ¿Por qué cambiaron? ¿Por qué no podemos portarnos como si fueramos amigos y besos y amarnos? Entrar en esta categoría social de "noviazgo" nos convierte en esclavos de un debería, nos confisca las sorpresas que antes se daban tan fácil, que no "tenían por qué" estar ahí.
Construimos una vez un puente, un puente valiosísimo, un puente que brillaba como si estuviera hecho de rayos de sol. Admirábamos cada momento en el que una nueva pieza (por pequeña que fuera) era agregada a nuestro puente, y amábamos poder comunicarnos con la isla que era el otro. En un momento nos dijeron que esos que parecían rayos de sol lo eran realmente. Entonces cada piedrita, cada trozo de madera, cada figura tallada en nuestro puente, cordon o columna que lo sostuviese... ¿qué valía, si teníamos rayitos de sol? Sí, estaban ahí. Eran necesarias para la existencia de nuestro puente. ¡Pero había rayitos de sol! Ante ésos, las demás cosas se volvían insignificantes por sí mismas- pero necesarias. ¿Y ahora qué hacemos, amor? De repente empecé a decirte así... supongo que porque, bueno, las amistades no tienen rayitos de sol. Y no, bueno, no, no eran rayitos de sol lo anterior. Eran parecidos.
Tonta.
Quisimos cuidar eso que ahora sabíamos que eran rayitos de sol. Y lo perdimos en el intento de conservarlo... por dejar de prestarle atención a las piedritas, la madera, las sogas y columnas. El puente de rayitos de sol no se sostiene por sí solo. Y el puente sin rayitos de sol es diferente... quizás pasa a parecerse más a los demás puentes.
Un noviazgo está hecho de te-amos y besos. Y visitas a ciertas horas cada ciertos días. Y amores y encuentros físicos, emocionales y psicológicos de diversos tipos. ¿Y en qué se diferencia de una amistad? ¿En que los rayitos de sol tienen título de rayitos de sol?
Buscamos algo que haya sido el detonante. Eso que nos llevó a considerar las cosas, a ver que algo era diferente. Sólo muy 'a veces' son los besos.
Silencio en el que deja de ser uno y otro, otro y uno
y son...
eran.
Vos siempre vas a ser vos...
vos siempre vas a ser vos...
y (eran) son (siempre van a ser) voces diferentes.
No es una decisión sin tomar
lo elegí hace mucho tiempo.
te elegí un lugar a vos. [bis]
Duele... que haya sido yo misma la que rompiera esa decisión.
-¿tuviste miedo?
-No...
-¿tenés miedo?
-Sí...
-¿a?
-Su voz... que es mi voz, que es cada una de mis voces.
-¿a?
-Huír, desunir, destruir.
Catarsis.. catástrofe.. cataclismo.
Si siempre tiene que haber un precio,
y la idea de ese precio es que sea impagable,
por qué esperaba que me alcancen las monedas?
y son...
eran.
Vos siempre vas a ser vos...
vos siempre vas a ser vos...
y (eran) son (siempre van a ser) voces diferentes.
No es una decisión sin tomar
lo elegí hace mucho tiempo.
te elegí un lugar a vos. [bis]
Duele... que haya sido yo misma la que rompiera esa decisión.
-¿tuviste miedo?
-No...
-¿tenés miedo?
-Sí...
-¿a?
-Su voz... que es mi voz, que es cada una de mis voces.
-¿a?
-Huír, desunir, destruir.
Catarsis.. catástrofe.. cataclismo.
Si siempre tiene que haber un precio,
y la idea de ese precio es que sea impagable,
por qué esperaba que me alcancen las monedas?
viernes
When I felt those hands grabbing my wrists and slightly forcing them up, I panicked at the thought of your being there. Fortunately mistaken I wished I had not been so. I wanted to see you there, as I want to see you there tomorrow, instead of finding you everywhere, even where you are not supposed to be.
miércoles
To win a heart.
(conclussion)
(conclussion)
Some people are terrified at the thought of losing the person they love. In the ones who really know what walking next to somebody is, and have unsuccessfully tried to communicate and start a relationship with someone they love, there is a justification for this feeling. Rejection is sometimes unbearable and, in most cases, painful. They may feel bitter at the thought that they are not good enough, or believe they cannot offer what their beloved expects from them, and therefore struggle to change this. But in the people who repeatedly act posessively, as if trying to manipulate the chosen one towards them, the fact that they fear to lose their "beloved" one is horrifying, sometimes even despicable.
We should not give so much precedence to shallow admiration or desire, as faultless generators of real happiness, since there is no happiness without trust. If our true ambition is to create a real bond with somebody, we should save the sexy looks, lingerie and lipstick for our honey-moon. These are often monotonously dominant, and dominance implies a lack of confidence. Human love relationships should be like dances: no one will offer the same thing to the other one, and there will be times of dominance, laughter and mourning. As the music inevitably plays, both individuals should try to make it through in order to stay together, respecting their partner's dancing space, nonetheless contributing to an improvised choreography whose rhythm is only written in the connection between the dancers.
Lovers should find bliss in the knowledge that when the music is over, provided there has been a connection between the dancers, they will surely find themselves eager for another dance. An attempt to control this would be pointless and unnecessarily forced. If there is love, it will bloom unaided, as a confirmation that those involved are truthfully exposing themselves. After all, warriors used to hang heads, not hearts, on victory sticks. Love is shared, not won.
We should not give so much precedence to shallow admiration or desire, as faultless generators of real happiness, since there is no happiness without trust. If our true ambition is to create a real bond with somebody, we should save the sexy looks, lingerie and lipstick for our honey-moon. These are often monotonously dominant, and dominance implies a lack of confidence. Human love relationships should be like dances: no one will offer the same thing to the other one, and there will be times of dominance, laughter and mourning. As the music inevitably plays, both individuals should try to make it through in order to stay together, respecting their partner's dancing space, nonetheless contributing to an improvised choreography whose rhythm is only written in the connection between the dancers.
Lovers should find bliss in the knowledge that when the music is over, provided there has been a connection between the dancers, they will surely find themselves eager for another dance. An attempt to control this would be pointless and unnecessarily forced. If there is love, it will bloom unaided, as a confirmation that those involved are truthfully exposing themselves. After all, warriors used to hang heads, not hearts, on victory sticks. Love is shared, not won.
En algún momento entendí -aprendí- a hacer catársis ordenada.
A escribir tres versos, a escribir líneas y no mostrarlas hasta que no fueran
el reflejo perfecto de mis latidos, conjugado con el brillo que causaran las lágrimas en mis ojos, la hinchazón, voz quebradiza, lágrimas en los cachetes la nariz la pera y adentro de las orejas, y el despelote que es mi pelo cuando estuve mucho tiempo tirada.
Después decidí empezar a hacer catarsis en serio, y no ordenarte los bersos. versos. Versos quería decir.
Las lágrimas tampoco me salen ordenadas. Se mezclan con las ganas de matarte, de matarme, de matarla, de matarlo, de matarnos, mataros, y matarlos.
Entonces te mato,
Te busco
A escribir tres versos, a escribir líneas y no mostrarlas hasta que no fueran
el reflejo perfecto de mis latidos, conjugado con el brillo que causaran las lágrimas en mis ojos, la hinchazón, voz quebradiza, lágrimas en los cachetes la nariz la pera y adentro de las orejas, y el despelote que es mi pelo cuando estuve mucho tiempo tirada.
Después decidí empezar a hacer catarsis en serio, y no ordenarte los bersos. versos. Versos quería decir.
Las lágrimas tampoco me salen ordenadas. Se mezclan con las ganas de matarte, de matarme, de matarla, de matarlo, de matarnos, mataros, y matarlos.
Entonces te mato,
cuando quiero matarte.Te lloro cuando quiero llorarte.
Te busco
cuando quiero buscarteTe dejo solo
cuando quieroa veces te dejo solo, y te amo desde lejos... porque es más fácil. Y cuando vos me amás también es más fácil hacerme la que estoy lejos.
amarte...
Quiso y no fue
último...
Y el último probablemente perdió parte
(¿te acordás del último?)
de su ultimatez
por ese que quiso serlo.
Quiso y no fue
y quedó.
Y el primero perdió parte
(¿te acordás del primero?)
de su particularidad
por ese que quiso ser último
Y fue el primero de besos distintos
Besos sin mi-y-vo...ces.
besos que callan y dicen
y gritan y matan
y cortan y duelen
¿y aman?
Me mata el recuerdo
que quiso y no fue
me quema los labios el beso.
Tu piel
con gusto a dolor
Tu boca que ama
(sigue en silencio)
Mi boca que ama
(caudal de palabras)
Que sirven de nada
si el último beso
no fue ni el último
ni es el primero
y está en el recuerdo
de todos los besos...
se ríe de todos los besos.
último...
Y el último probablemente perdió parte
(¿te acordás del último?)
de su ultimatez
por ese que quiso serlo.
Quiso y no fue
y quedó.
Y el primero perdió parte
(¿te acordás del primero?)
de su particularidad
por ese que quiso ser último
Y fue el primero de besos distintos
Besos sin mi-y-vo...ces.
besos que callan y dicen
y gritan y matan
y cortan y duelen
¿y aman?
Me mata el recuerdo
que quiso y no fue
me quema los labios el beso.
Tu piel
con gusto a dolor
Tu boca que ama
(sigue en silencio)
Mi boca que ama
(caudal de palabras)
Que sirven de nada
si el último beso
no fue ni el último
ni es el primero
y está en el recuerdo
de todos los besos...
se ríe de todos los besos.
Y no hay poemas de Benedetti que te digan por mí
cuánto me gustaría poder odiarte?
Aborrecerte
vaciar las cajas de tus letras,
desecharlas...
silenciar las cuerdas...
Borrar todas las fotos
desear que nunca hubiera sido
(ojalá nunca hubiera sido,
hubiera sido lo otro,
hubiera sido distinto)
Pero fue, como decís vos
porque tenía que ser...
(porque quisimos que fuera) y no puedo
querer que no seas.
Dejara de encontrarme los nombres
que vos me diste
por todos lados.
(dejara de darme vuelta...)
Te escribo, te pinto, te sueño.
Si pudiera detestar
(o hacer como que...)
tu nombre, tus ojos, lo que fuiste.
Donde fuimos...
Condenarme culpable
¿odiarme? Si quisiera...
Plumas más, plumas menos.
Quemar ironías, congelar latidos.
( Quiero partir todos los pinceles del mundo
coserme los labios, encender los hilos,
encerrar mi cuerpo...
que tu fuego no pueda derretir el hielo.
Hacerme indiferente
de todas tus cosas. )
Si pudiera odiarte, y sonreir
si te veo llorar,
reírme
mentirte una vez: decirte
que fue todo una mentira.
Que nunca tuve miedo,
que no hubo dudas, solo tiempo.
Subjuntivo de mierda.
Aunque sea Olvidarte.
Si escucharas...
Si quisiera dejar de escuchar tus gritos
de sentir que me gritás a mí...
Si quisieras dejar de gritarme
y yo de hacer como que les gritás a otros...
cuánto me gustaría poder odiarte?
Aborrecerte
vaciar las cajas de tus letras,
desecharlas...
silenciar las cuerdas...
Borrar todas las fotos
desear que nunca hubiera sido
(ojalá nunca hubiera sido,
hubiera sido lo otro,
hubiera sido distinto)
Pero fue, como decís vos
porque tenía que ser...
(porque quisimos que fuera) y no puedo
querer que no seas.
Dejara de encontrarme los nombres
que vos me diste
por todos lados.
(dejara de darme vuelta...)
Te escribo, te pinto, te sueño.
Si pudiera detestar
(o hacer como que...)
tu nombre, tus ojos, lo que fuiste.
Donde fuimos...
Condenarme culpable
¿odiarme? Si quisiera...
Plumas más, plumas menos.
Quemar ironías, congelar latidos.
( Quiero partir todos los pinceles del mundo
coserme los labios, encender los hilos,
encerrar mi cuerpo...
que tu fuego no pueda derretir el hielo.
Hacerme indiferente
de todas tus cosas. )
Si pudiera odiarte, y sonreir
si te veo llorar,
reírme
mentirte una vez: decirte
que fue todo una mentira.
Que nunca tuve miedo,
que no hubo dudas, solo tiempo.
Subjuntivo de mierda.
Aunque sea Olvidarte.
Si escucharas...
Si quisiera dejar de escuchar tus gritos
de sentir que me gritás a mí...
Si quisieras dejar de gritarme
y yo de hacer como que les gritás a otros...
domingo
Me encontré con vos varias veces, nos mezclamos con Buenos Aires en los ojos de la otra... jugábamos a querernos sin ver, a confiar por confiar, a perdernos y perseguirnos sutilmente, descubrir la piel extraña y conocida, conocer los olores y gustos... hacernos creer que éramos alguien (si ni siquiera podía hacérmelo creer a mi misma)...
Repetí los juegos mientras vos no estabas, y sola nunca fue lo mismo, por muy vívidos que fueran adentro mío, seguían siendo míos, no nuestros, seguían maldítamente convertidos a mi lógica, pintados desde mi punto de vista y me falta el otro lado del cuadro, me falta tu risa, que levantes las cejas, que cierres los ojos y preguntarte si estás cansada sabiendo que sí. Me falta cruzarte y no saber qué hacer, me falta que me encuentres y no saber que estabas ahí... y tener que improvisar... y que te rías, y... (vos insistís con que sos torpe pero...) A veces decirte dos veces lo mismo... olvidarme que te estaba hablando, de qué te estaba hablando, porque me gusta creer que no te importa que te encuentre en otros planos.
Hacer como que nos conocemos, y confiar en ese encuentro que existió aunque no sepamos cuándo fue, confianza que ¿cuándo empezó?...
Y entrar por tu puerta y pisar las baldosas que pisás a diario, aunque sea una vez. Con lluvia, a la mañana, a la noche, cuando caen gotitas de frío en la piel, cuando hierve la ciudad... La primera vez los olores eran distintos, mezcla de desconocido y a la vez un por fin. La última se volvían conocidos y sabía que iban a dejar de serlo cuando volvieras. Te quiero abrazar... saber que entendés esto como siento que lo entendés, que no es otra ilusión mía, que no estoy inventando alegrías donde no las hay...
(Que si alguna vez leías esto iba a dejar de ser lo mismo,
que probablemente lo sabías... y me asusta menos creer que no.)
Y cuando volvieras otra vez el escenario cambiaba de color, otra vez dejaba de jugar sola y volvía a encontrarte sin esperarlo, como la primera vez, y sorprenderme de encontrarte y olvidarme del mundo porque te encontré.
Me pregunto si entenderás la eternidad como la entiendo yo... me pregunto si sentirás el presente como lo siento yo. Si cada segundo es una vida, si cada instante que vale la pena, en el que se traspasan las figuras con las que se habla, en el que se siente al otro y las palabras son innecesarias y a la vez el puente...
Entonces somos juntas, somos siempre, somos nuestro siempre.
Repetí los juegos mientras vos no estabas, y sola nunca fue lo mismo, por muy vívidos que fueran adentro mío, seguían siendo míos, no nuestros, seguían maldítamente convertidos a mi lógica, pintados desde mi punto de vista y me falta el otro lado del cuadro, me falta tu risa, que levantes las cejas, que cierres los ojos y preguntarte si estás cansada sabiendo que sí. Me falta cruzarte y no saber qué hacer, me falta que me encuentres y no saber que estabas ahí... y tener que improvisar... y que te rías, y... (vos insistís con que sos torpe pero...) A veces decirte dos veces lo mismo... olvidarme que te estaba hablando, de qué te estaba hablando, porque me gusta creer que no te importa que te encuentre en otros planos.
Hacer como que nos conocemos, y confiar en ese encuentro que existió aunque no sepamos cuándo fue, confianza que ¿cuándo empezó?...
Y entrar por tu puerta y pisar las baldosas que pisás a diario, aunque sea una vez. Con lluvia, a la mañana, a la noche, cuando caen gotitas de frío en la piel, cuando hierve la ciudad... La primera vez los olores eran distintos, mezcla de desconocido y a la vez un por fin. La última se volvían conocidos y sabía que iban a dejar de serlo cuando volvieras. Te quiero abrazar... saber que entendés esto como siento que lo entendés, que no es otra ilusión mía, que no estoy inventando alegrías donde no las hay...
(Que si alguna vez leías esto iba a dejar de ser lo mismo,
que probablemente lo sabías... y me asusta menos creer que no.)
Y cuando volvieras otra vez el escenario cambiaba de color, otra vez dejaba de jugar sola y volvía a encontrarte sin esperarlo, como la primera vez, y sorprenderme de encontrarte y olvidarme del mundo porque te encontré.
Me pregunto si entenderás la eternidad como la entiendo yo... me pregunto si sentirás el presente como lo siento yo. Si cada segundo es una vida, si cada instante que vale la pena, en el que se traspasan las figuras con las que se habla, en el que se siente al otro y las palabras son innecesarias y a la vez el puente...
Entonces somos juntas, somos siempre, somos nuestro siempre.
viernes
Sostenías la guadaña y no era para bajarla sobre mi cabeza. Tu mano imaginaria voluntariamente extendida hacia adelante, hacia donde estaba yo. Pero nuestros ojos no se encontraron... sólo podía ver el reflejo de los tuyos que caían sobre el vidrio y sobre mi espalda.
Te movías en las sombras. La piel blanca, la ropa oscura, la paz(ciencia) que te caracteriza me confirmaban que se trataba de vos. O quizás no eras vos en el mundo real, pero lo eras en mi mundo. No me apurabas, no venías a juzgarme, no me pedías nada. Al mismo tiempo esperabas que tomara tu arma y la bajara yo misma, me recordabas que juzgara mis acciones, que decidiera.
Me tendías aquello que había ejercido la condena sobre tus actos, para que reconociera la falla en mi y dispusiera el castigo.
De no haber castigo, seguías ahí vigilándome, tu respiración invadiendo mi silencio inmóvil, hasta que cometiera otro error y estuviera dispuesta a dejarlo todo otra vez.
Te movías en las sombras. La piel blanca, la ropa oscura, la paz(ciencia) que te caracteriza me confirmaban que se trataba de vos. O quizás no eras vos en el mundo real, pero lo eras en mi mundo. No me apurabas, no venías a juzgarme, no me pedías nada. Al mismo tiempo esperabas que tomara tu arma y la bajara yo misma, me recordabas que juzgara mis acciones, que decidiera.
Me tendías aquello que había ejercido la condena sobre tus actos, para que reconociera la falla en mi y dispusiera el castigo.
De no haber castigo, seguías ahí vigilándome, tu respiración invadiendo mi silencio inmóvil, hasta que cometiera otro error y estuviera dispuesta a dejarlo todo otra vez.
miércoles
Nos vi envueltas en un viaje que no iba a ningún lado. Vos ibas un poco de la mano de ese extraño. Él no iba, se había quedado quieto en alguna parte. Pero su mano seguía con vos. Yo iba de la mano de otro, que tampoco iba con nosotras. También se había quedado quieto. Quietos por un tiempo, quietos hasta que estuviéramos de vuelta por esos lados, quietos hasta que decidiéramos dejar de entrometernos en la vida de la otra, dejar de viajar juntas para vernos desde lejos. Te acercabas de a ratos, y me hacías una pregunta, o me contabas sobre alguien a quien habías visto caer, o sobre quien habías caído. Te reías mucho, haciendo como que no me observabas. En realidad las dos estabamos tan pendientes de la otra que por momentos nos olvidábamos de nosotras mismas, parecíamos vivir a través de los ojos de la otra, decirnos mutuamente qué hacer y cumplir lo que nos era dicho, para que la otra pudiera seguir viviendo a través de nuestra piel. Y nos gustaba ese juego, nos reíamos de nosotras mismas. A veces juntas y a veces, cuando vos te sentabas a sentir la Mar (te sentías la Mar, te volvías la Mar), yo te escuchaba desde lejos, escuchaba tus suspiros en silencio, tus delirios de actriz y tu risa loca. No queríamos tocar el suelo. Me animo a pensar (y me anima pensar) que vos también me buscabas para mirarme en secreto, para escucharme gritar en silencio con las tormentas, para disfrutar el dolor que te causaran los ríos que me caían de los ojos. Cada vez que la desesperación te consumía recordábamos por separado cómo (mal) lo entendían los demás... cómo se preocupaban por vos y trataban de ayudarte. Buscabas un cigarrillo y lo atabas a tus dedos, la piel se consumía antes que el dolor, el humo se mezclaba con el vapor que el frío dibuja con la respiración en invierno. Entonces te aferrabas a su mano, y le decías que lo necesitabas, garabateabas letras en tu cuaderno, que un día eran para él y cuando lo habías olvidado no eran para nadie, o eran para todos. Yo me escondía en su pecho cuando tenía miedo, o cuando ya no tenía ganas de tener frío. Buscaba el cigarrillo para que te enojaras, para que me lo reprocharas sabiendo que no podías hacer nada y que me estabas haciendo sonreír. Y nos decíamos 'tonta', la una a la otra, cada una a sí misma viéndonos en los ojos de la otra. Viéndonos actuar, viéndonos llorar, mezclándonos entre el público para seguir en el teatro después de la función.
Era mágico, tu mundo. Era, porque pasaba hace mucho, porque pasa sólo a veces y no puedo decir que esté por volver a pasar. Siempre la mano es de otro y nunca fumás el mismo cigarrillo. El viaje no terminó,. No puedo decir siquiera que haya sido. Pero disfrutábamos mirarnos desde lejos, intercambiar dos palabras que a veces no tenían ni sonido ni sonrisa. Volvernos cómplices, quizás, de un juego del que nunca cruzamos palabra, un juego que no sabemos si existe, pero del cual escribir me entretiene, leer te divierte y probablemente me digas lo contrario.
Era mágico, tu mundo. Era, porque pasaba hace mucho, porque pasa sólo a veces y no puedo decir que esté por volver a pasar. Siempre la mano es de otro y nunca fumás el mismo cigarrillo. El viaje no terminó,. No puedo decir siquiera que haya sido. Pero disfrutábamos mirarnos desde lejos, intercambiar dos palabras que a veces no tenían ni sonido ni sonrisa. Volvernos cómplices, quizás, de un juego del que nunca cruzamos palabra, un juego que no sabemos si existe, pero del cual escribir me entretiene, leer te divierte y probablemente me digas lo contrario.
jueves
(...)For all eternity
And every day he runs by screaming
Everything you know is wrong
Love is hate, heal is hurt and none is all
And everything you used to think was so important
Doesn't really matter anymore
Because the simple fact remains that
Everything you know is wrong
Just forget the words and breathe along
All you need to understand is
Everything you know is wrong
Everything you know is wrong.
And every day he runs by screaming
Everything you know is wrong
Love is hate, heal is hurt and none is all
And everything you used to think was so important
Doesn't really matter anymore
Because the simple fact remains that
Everything you know is wrong
Just forget the words and breathe along
All you need to understand is
Everything you know is wrong
Everything you know is wrong.
martes
Ice grew colder, embracing me, taking me to a state in which I had found myself several times before.
A state I despised, a state of survival, a state of tears, shades, shadows.
Yet it was much better, and that I knew well, than the despair in which otherwise I'd stay.
Having given so many chances to so many, I wondered why not give another chance to the cold white sin.
No one can save you now, from this heaven safe and sound.
Just hold your breath on your way down.
A state I despised, a state of survival, a state of tears, shades, shadows.
Yet it was much better, and that I knew well, than the despair in which otherwise I'd stay.
Having given so many chances to so many, I wondered why not give another chance to the cold white sin.
No one can save you now, from this heaven safe and sound.
Just hold your breath on your way down.
Dejé de escribir, un poco
un poco porque me da miedo romper
con nuestra realidad,
antes de volverme
asesina de palabras,
actriz de tu verdad.
Dejé de contar, de a poco
lo que pasó acá adentro
desde que llegaste.
Al principio era todo;
eras el cambio, eras alegría
eras lágrimas, vida.
Y ahora, otra vez
silencio.
Otra vez si..., (sí, erro).
Me quedo con la cabeza pegada
a la ventanilla del vidrio
y leo poemas que van.
Porque es más fácil.
Porque qué sé yo.
¿Qué sé, yo?
Abandoné, como siempre
aunque por motivos distintos,
y ahora escribo sobre el abandono.
Condené delirios-
es más difícil pintar la realidad
(que no tenemos).
Encontremos, sino
palabras que digan lo contrario.
Dejemos de joder, con esto del amor.
un poco porque me da miedo romper
con nuestra realidad,
antes de volverme
asesina de palabras,
actriz de tu verdad.
Dejé de contar, de a poco
lo que pasó acá adentro
desde que llegaste.
Al principio era todo;
eras el cambio, eras alegría
eras lágrimas, vida.
Y ahora, otra vez
silencio.
Otra vez si..., (sí, erro).
Me quedo con la cabeza pegada
a la ventanilla del vidrio
y leo poemas que van.
Porque es más fácil.
Porque qué sé yo.
¿Qué sé, yo?
Abandoné, como siempre
aunque por motivos distintos,
y ahora escribo sobre el abandono.
Condené delirios-
es más difícil pintar la realidad
(que no tenemos).
Encontremos, sino
palabras que digan lo contrario.
Dejemos de joder, con esto del amor.
domingo
Porque si la abrazo
mis brazos fueron tuyos
y cuando la beso
acá estuvo tu boca.
Porque si sonríe
tuya fue su risa
porque ella llora
desde que te vas.
En sus fotos falta
tu figura eterna
en tus ojos falta
el brillo por ella.
Si sus labios dejan
de decirte 'amor'
soy yo la que llora,
(llora por los dos).
Porque nunca fueron
porque ya no son,
Vacío en su cama,
ama sin amor.
Porque tuya y suyo,
aunque ya no corresponda,
tu boca en mi boca,
yo te quiero, amor.
Sus besos te quedan
mejor que mis besos.
Y yo me disfrazo de ella
por vos.
mis brazos fueron tuyos
y cuando la beso
acá estuvo tu boca.
Porque si sonríe
tuya fue su risa
porque ella llora
desde que te vas.
En sus fotos falta
tu figura eterna
en tus ojos falta
el brillo por ella.
Si sus labios dejan
de decirte 'amor'
soy yo la que llora,
(llora por los dos).
Porque nunca fueron
porque ya no son,
Vacío en su cama,
ama sin amor.
Porque tuya y suyo,
aunque ya no corresponda,
tu boca en mi boca,
yo te quiero, amor.
Sus besos te quedan
mejor que mis besos.
Y yo me disfrazo de ella
por vos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)